Hoy os relataré alguna de mis aventuras del día a día…
Ayer, alegremente me disponía a comprar algunas cosas en una tienda de barrio cuando pasé por la sección de ferretería y el encontrarme con las pinturas, brochas y rodillos fue interpretado por mi loca cabeza como una señal. Ya había decidido que no iba a pintar mi mini casa nueva, por falta de tiempo, un poquillo de pereza y porque una vez colgase cosas se verían menos las manchas… Pero no! Ya había visto la pintura, era tarde!! O.o
De nuevo mi cabeza, que ayer no estaba muy católica, decidió elegir el rodillo más barato y un botecillo de pintura (oh ilusa de mi!). Y alli me planté, con mi cinta perfilando los muebles, cantando feliz y contenta…. y de la tarde-noche de ayer saqué las siguientes conclusiones:
1. Por muy pequeño que te parezca tu piso, cuando vas a pintar siempre es enooorme.
2. Un rodillo barato aguanta 6 metros cuadrados hasta perder un lateral.
3. Es divertido pintar con un mini rodillo destartalado, pero harto dificil cuando comienza a desintegrarse y dejar trocitos de esponja por la pared.
4. Un bote de pintura solo llega para la entrada de un mini piso.
5. He inventado un nuevo estilo pictórico de pared, el blanco jaspeado.
6. La entrada será lo único que pinte de mi casa.
Tan alegremente como las puse, quité las cintas de alrededor de los muebles con cara de satisfacción, como si ya hubiese pintado la casa entera, y hala! Listo! jajaja…
Definitivamente colgaré fotos y cosas por las paredes más perjudicadas y presumiré de mi moderna entrada en blanco jaspeado. 🙂
Saludos con la nariz manchada de pintura.